A pesar de la adopción masiva de herramientas de inteligencia artificial, las empresas no están logrando su máximo potencial transformador. Según el informe The Copy/Paste Economy de Workday y el análisis de Albert Pijuan (CEO de Nodus), el problema no es la tecnología en sí, sino la fragmentación de los procesos corporativos.
Actualmente, solo el 27% de las empresas ha integrado la IA en sus flujos de trabajo principales. El resto la utiliza como una capa adicional sobre sistemas desconectados, lo que obliga a los empleados a actuar como «integradores manuales». De hecho, el 82% de los profesionales dedica gran parte de su tiempo a coordinar información entre plataformas, y el 81% sigue moviendo datos manualmente entre herramientas. Esta dinámica genera retrasos, errores y anula la eficiencia que promete la IA.
La solución propuesta por Nodus es abandonar la automatización de tareas aisladas y avanzar hacia infraestructuras operativas híbridas. Esto significa integrar a humanos y trabajadores digitales (IA) dentro de los mismos procesos productivos, permitiendo que la tecnología asuma responsabilidades operativas reales y elimine la fricción estructural.
Los resultados de esta integración son claros: en las organizaciones con IA integrada en sus sistemas, el 60% de los profesionales reporta reducciones de tiempo superiores al 25%, frente al 36% de aquellas que siguen utilizando la IA de forma aislada. Para aprovechar realmente la IA, las empresas deben rediseñar sus procesos y dejar de tratarla como una herramienta externa.